jueves, 25 de enero de 2007
PREGUNTAS TEST
a- por herencia
b- por infección
c- no se transmite
2-¿Los priones son partículas?
a-pluricelulares
b-unicelulares
c-acelulares
3-el Scarpie es la enfermedad que afecta a:
a-humanos, caballos, perros
b-ovejas
c-ovejas y cabras
4-en la enfermedad del desgaste crónico el animal muere :
a- al mes de aparecer los sintomas
b- a los 6 meses
c-no muere.
RESPUESTAS: 1.b 2.c 3.c 4.b
martes, 23 de enero de 2007
Se están desarrollando tests diagnósticos para realizar en animales vivos infectados con CWD. Los valores hematológicos obtenidos en una analítica se encuentran dentro de un rango normal .Los datos obtenidos post mortem muestran un exceso de fluido espumoso mezclado con una gran cantidad de arena y grano en el rumen. También aparece abundante tejido adiposo visceral y subcutáneo y médula ósea amarilla gelatinosa .Habitualmente se encuentran úlceras abomasales y omasales. Microscópicamente se observan lesiones en el cerebro y en la médula espinal con microcavitaciones de la sustancia gris. La degeneración y pérdida neuronal se presenta en ausencia de respuesta inflamatoria. También aparecen importantes lesiones en el bulbo olfatorio, corteza, hipotálamo y núcleos vagales parasimpáticos .La muerte normalmente no es debida directamente a CWD sino a infecciones secundarias que el animal no puede superar. También se incluyen neumonías, abscesos, enteritis, alopecia focal y parasitismo. En animales cautivos, la muerte suele ser debido a la eutanasia.
- Los priones están constituídos por partículas proteínicas carentes de DNA, pudiendo, por tanto, replicarse sin genes. Se estima que el agente es más pequeño que la mayoría de los virus, y muy resistente al calor, a los rayos ultravioletas, a la radiación ionizante y a los desinfectantes comunes que, habitualmente, inactivan a los virus.
- El agente no causa reacciones inflamatorias o inmunitarias detectables.
El prión, presenta dos isoformas: normal y patológica o infecciosa . La isoforma normal ha sido descubierta en tejidos de mamíferos, entre ellos ovinos, bovinos, hamster, ratón visón, y en humanos.
La idea de un patógeno infeccioso constituído exclusivamente de proteínas fue vista con gran escepticismo, pero estudios de Prusiner , no han demostrado manera alguna de modificar la conclusión original. En 1985 se demostró que la proteína prión es codificada por un gen situado dentro de los propios cromosomas de la célula. El gen se expresa en el tejido cerebral normal y codifica una proteína de 254 aminoácidos designada proteína prión celular, cuya función aún se desconoce.
Constituido por una proteína normal PRP, que debido a una predisposición genética o a la presencia de un agente transmisible (prion), se transforma en una proteína Insoluble y que se polimeriza en una estructura fibrilar patognomónica de las Encefalitis Espongiformes Humanas
CURIOSIDAD
En 1957, Carleton Gajdusek trabajaba como científico visitante en Australia estudiando genética viral e inmunología. Su interés por los problemas médicos de las culturas nativas lo habían llevado a las cercanías de Nueva Guinea para, lo que él esperaba, sería una visita breve antes de regresar a casa en Estados Unidos. Un par de días después de su llegada a Nueva Guinea, Gajdusek habló con Vincent Zigas, médico local, quien le habló acerca de una misteriosa enfermedad que causaba más de la mitad de las muertes entre los pobladores de unas remotas montañas de la isla. Los nativos llamaban a la enfermedad kuru, que significaba "sacudidas o temblores", debido a que en las primeras etapas, las víctimas presentaban temblores involuntarios. En los siguientes meses, las víctimas (principalmente mujeres y niños), evolucionaban pasando por etapas de debilidad creciente, demencia y parálisis, que finalmente acababa con sus vidas. Gajdusek decidió abandonar sus planes de viaje y permanecer en NuevA Guinea para estudiar la enfermedad.
Al escuchar los síntomas de la enfermedad, Gajdusek concluyó que las personas de la región probablemente sufrían encefalitis viral epidémica. La enfermedad tal vez se propagaba entre la población por la práctica ritual de comer ciertas partes del cuerpo de los parientes muertos. Como en las aldeas las mujeres eran quienes preparaban los cuerpos, tenían la oportunidad de participar en esta forma de canibalismo y serían ellas las que estuvieran en mayor peligro de contraer la infección. En los meses siguientes, Gajdusek efectuó autopsias de los pacientes muertos y preparó muestras de tejidos y de líquidos para enviar a los laboratorios de Australia. Los cortes de cerebro revelaron que las víctimas de kuru morían como resultado de un extenso proceso degenerativo en el cerebro.
Se comenzaron a acumular pruebas de que el kuru no era una enfermedad viral. Los pacientes muertos de kuru no presentaban ninguno de los síntomas que normalmente acompañan a las infecciones del sistema nervioso central, como fiebre, inflamación encefálica y cambios en la composición del líquido cefaloraquídeo. Además, los mejores laboratorios de Australia no pudieron cultivar agente infeccioso alguno en las muestras de tejido enfermo.Gajdusek empezó a considerar explicaciones alternativas como causa del kuru. Había la posibilidad de que los aldeanos muertos se hubieran expuesto a algún tipo de sustancia tóxica en su dieta. Se efectuaron análisis de sangre con la esperanza de hallar concentraciones elevadas de metales, grasas, o de otras toxinas comunes, pero no se encontró anomalía clínica alguna.
En este punto, Gajdusek, pensó que el kuru podría ser una enfermedad hereditaria, pero a partir de comentarios con los genetistas, concluyó que era muy improbable.
Por otro lado, William Hadlow, veterinario patólogo estadounidense, había trabajado sobre una enfermedad neurológica degenerativa llamada scrapie (encefalitis espongiforme), común en ovejas y cabras. En 1959, Hadlow visitó una exposición en Londres donde vio muestras de neuropatología preparadas por Carleton Gajdusek de una persona muerta de kuru. Hadlow quedó impresionado por el notable parecido entre las anomalías de cerebro de las víctimas de kuru y las observadas en cerebros de ovejas muertas por encefalitis espongiforme.
Gajdusek quedó convencido de que su primera idea acerca del kuru como enfermedad infecciosa era correcta. Tras varios años de trabajo, finalmente Gajdusek pudo demostrar que el kuru se transmitía por extractos de tejido humano a primates de laboratorio. El período de incubación entre la inoculación de los animales y la aparición de los síntomas de la enfermedad era de casi dos años. El kuru vino a ser así, la enfermedad humana en la cual se demostró que la causa era un virus lento.
Varios años antes, Igor Klatzo, neuropatólogo, había dicho a Gajdusek que una rara enfermedad hereditaria llamada de Creutzfeldt-Jakob (CJD) producía anomalías en el cerebro que recordaban las del kuru. Tres años después de haber confirmado que el kuru podía transmitirse del hombre a los animales, Gajdusek y sus colaboradores demostraron mediante extractos preparados por biopsia del cerebro de una persona muerta por CJD que ésta podía transmitirse a los animales. También había varios casos comprobados en los cuales la CJD era transmitida de un ser humano a otro durante procesos quirúrgicos, como transplante de córneas, o extractos de hormona de crecimiento preparada a partir de glándula hipófisis de cadáveres.
Cuadro resumen: HISTORIA PRIÓNICA.
- 1920 Creutzfeldt describe por vez primera una demencia progresiva en una mujer de 22 años.
- 1921 Jakob refiere hallazgos similares en cuatro casos, y desde entonces se define la enfermedad descrita por estos dos científicos (CJD).
- 1954 Sigurdsson introduce en concepto de infecciones lentas (Prusiner corrige más tarde señalando que no están producidas por ningún agente infeccioso sino por priones).
- 1959 El grupo de Klatzo observa similitudes histopatológicas entre el kuru y CJD. Hadlow describe este mismo parecido pero con el Scrapie.
- 1960 El grupo de Gajdusek logra transmitir experimentalmente a monos la enfermedad de CJ.
- 1976 Daniel Gajdusek (junto a Baruch Blumberg) es galardonado con el Nobel de Medicina por sus aportaciones al conocimiento de las enfermedades infecciosas provocadas por virus de acción lenta.
- 1982 Stanley Prusiner identifica el prión en un hámster.
- 1997 Prusiner recibe el premio Nobel de Medicina por su descubrimiento de los priones.
La bivalencia del prión:
La naturaleza del prion le permite manifestarse de 2 formas: una forma celular y otra patógena. El tratamiento de esta última con proteinasa K nos da una tercera forma que mantiene intacta su capacidad infecciosa y es el núcleo proteasa resistente.
La forma celular es una proteína de membrana se acumula dentro de la célula con posibilidades de agregación, patógena se acumula extracelularmente y puede formar placas. El test de detección "Prionics" se basa sencillamente en detectar mediante electroforesis la presencia de priones en forma patógena de preparados cerebrales.
Las 2 lo son de la misma proteína, es decir, comparten la misma secuencia de aminoácidos (estructura primaria); se comprobó la imposibilidad de que las dos isoformas fueran productos de dos tipos de ARNm distintos. La diferencia entre ambos reside en su estructura secundaria y terciaria, es decir, en su conformación espacial.
MODO DE TRANSMISIÓN
Algunas enfermedades por priones humanos están vinculadas a factores mendelianos dominantes, debidas a mutaciones en el gen PrP, que se han observado en diferentes familias.
Se ha observado transmisión iatrogénica (por medicamentos y tratamientos médicos) de CJD de un paciente a otros a través del uso de electrodos cerebrales, transplantes de córneas, injertos de duramadre o inyecciones de hormona del crecimiento. Hay evidencias de estudios in vivo e in vitro de que las proteínas normales pueden desencadenar cambios en la conformación de las proteínas del huésped, produciendo la enfermedad.
En el caso de la enfermedad del Kuru se ha demostrado la transmisión por vía oral, por prácticas de canibalismo en Nueva Guinea. Desde 1950 no se observan nuevos casos al haber sido abolida esta práctica.
La mayoría de las evidencias sugieren que no hay transmisión vertical (por herencia) de enfermedades por priones. La transmisión horizontal (por infección), a parte de los mecanismos de inoculación, no suele ocurrir en la inmensa mayoría de los casos. La transmisión por transfusión sanguínea no ha sido demostrada, sin embargo, algunos centros excluyen como donantes de sangre a personas que padecen de CJD.
Hay diferencias genéticas entre proteínas/priones de diferentes especies que actúan como barreras para la transmisión. En situaciones experimentales se ha logrado la transmisión cruzada.
Lo más revolucionario en la teoría del profesor Prusiner es que los priones responsables de las encefalopatías espongiformes, son proteínas que todos, animales y humanos, afectados o no por la enfermedad transportamos en nuestro organismo. La única diferencia entre los priones sanos y enfermos es que, en estos, su estructura se pliega de forma distinta. Aún no se sabe cómo la proteína enferma contamina a la proteína normal cuando se acerca hasta ella. Se piensa que existen otros cofactores aún no identificados que podrían facilitar esta acción patológica. Incluso podría decirse que los priones enfermos fabrican camas o moldes a la medida de la enfermedad, moldes en los que "caen" los priones naturales para, posteriormente, aparecer con la estructura patológicamente modificada.
lunes, 8 de enero de 2007
INTRODUCCIÓN
NATURALEZA Y ESTRUCTURA
Los priones son partículas acelulares, patógenas y transmisibles. Se caracterizan por producir enfermedades que afectan al Sistema Nervioso Central(SNC). Los priones no son seres vivos, son partículas exclusivamente proteicas sin Ácido Nucleico . Su acción patógena consiste en ser una forma modificada de una proteína natural existente en el organismo que al entrar en contacto con las proteínas originales las induce a adoptar la forma del prión, que suele ser una forma anormal y disfuncional, todo ello en una acción en cadena que acaba por destruir la operatividad de todas las proteínas sensibles al prión.
Este agente infeccioso consiste únicamente en una proteína, carente de genoma y ácidos nucleicos